Sobre Tai

Tai fue el principio de Perros en Calma

Ese cachorro de la foto soy yo.

Me encontraron en medio del campo, metido en un agujero. Era pequeño, listo y con mucho carácter.

De repente, me llevaron a la ciudad. Y vaya cambio.

Ruidos por todas partes, coches, gente que va y viene, prisas, estímulos… Para un perro como yo, acostumbrarse no fue tan sencillo.

Pero ahí empezó algo importante.

Yema tuvo que aprender a mirarme de otra manera. No como un perro “difícil”, sino como un perro que estaba intentando adaptarse a un mundo que no siempre entendía.

Mis miedos, mis ladridos, mis reacciones y mis pequeñas conquistas fueron enseñándole algo que después se convertiría en la base de Perros en calma:

Muchas veces el problema no es el perro, sino que todavía no hemos entendido lo que necesita.

De cachorro fui un pequeño trasto. Ya no rompo zapatillas, pero todavía me encanta robar calcetines. También disfruto ladrando a los vecinos y espantando a los pájaros que se atreven a acercarse a mi terraza.

Tengo mis manías, mis gustos y mi forma particular de ver el mundo.

Y aun así —o precisamente por eso— he sido un gran maestro.

Mi misión es recordar a Yema, y a quienes llegan a Perros en Calma, que educar a un perro no es apagar lo que es, sino aprender a acompañarlo mejor, respetando su naturaleza.

Dicen que soy muy listo y guapo. Ningún avatar puede hacerme justicia… aunque, bueno, eso quizá no debería decirlo yo. Pero ya que estamos, lo dejo por aquí.

Con mucho amor canino

Tai

PD: Antes de irte… ¿sabes lo que es el antropomorfismo?

Antropo… ¿qué?