Juno llegó cuando nadie lo esperaba
Hola, soy Juno.

Llegué a una familia siendo ya mayor, con una historia detrás que nadie conocía del todo.
Un día, Yema me vio en la calle. Yo iba suelto, algo perdido, y una mujer caminaba detrás de mí. Ella se acercó para preguntar si yo era suyo.
La respuesta fue inesperada: le ofrecieron quedarse conmigo.
No hubo grandes explicaciones. Solo una sensación clara de que yo necesitaba salir de allí.
Poco después, mi correa cambió de manos. Y con ella, también cambió mi vida.
Llegué a una casa nueva, con mis miedos, mis defensas y una forma muy intensa de protegerme.
No siempre he sido un perro fácil. A veces he reaccionado mal, a veces he mordido, y no siempre han sabido qué hacer conmigo.
Pero se quedaron.
Y eso, para un perro como yo, no es poca cosa.

En medio de ese proceso, conecté con una humana adolescente que también lo estaba pasando mal. Dicen que la ayudé mucho. Yo solo estaba ahí.
También está Tai. No somos inseparables, pero convivimos, cada uno a su manera.
Soy pequeño, pero intenso. Dicen que tengo carácter. Puede que sea verdad.
Mi historia recuerda que algunos perros llegan con heridas, pero aun así merecen paciencia, respeto y una oportunidad.
A veces, lo importante es simplemente aprender a confiar un poco más.
Con mucho amor canino,

Juno
